Nathalie, manejó con los ojos llenos de lágrimas, el día había llegado y al fin ella lo había hecho, había secuestrado a aquel pequeño niño arrancando lo de los brazos de sus padres, el bebé estaba dormido en el asiento trasero, su presencia había sido bien disimulada con algunos paquetes que ella llevaba, le había ayudado mucho que el niño estuviese dormido e inmóvil.
Ahora manejaba con destino al primer lugar que aquel desconocido le había indicado, sentía un terrible peso en su corazón y e