El león ruso. 1
Grace, estaba sentada en la silla de extensión frente a la piscina, hacía un día precioso y estaba dispuesta a disfrutarlo al máximo, quizás broncear un poco su piel, le ayudaría. Allí con los ojos cerrados, no podía dejar de pensar en sus noches junto a Izan... Que hombre más enigmático y a la vez encantador. Cuando estaba entre sus brazos le mostraba una faceta de él, encantadora. Izan era una amante atento, dedicado, le encantaba darle placer y hacerla disfrutar antes de unirse al banquete p