Amenazas.
Izan entró furioso a la habitación que ocupaba su hermano, Spencer quien salía de la ducha lo miró con fingida sorpresa.
—¿Qué sucede?
—¿Qué Diablos es ésto?— le preguntó enojado y le golpeó el pecho con el sobre, Spencer arqueó ambas cejas, tomó el sobre y sacó la hoja para leerla tranquilamente.
—Bueno, según veo, es una amenaza.
—¡No te hagas es desentendido!
—¿Estás acusándome de algo, Izan?— le preguntó mientras fruncía el ceño.
—¿No te parece demasiada casualidad que justo el día que r