Cómo un huracán, entraba el segundo hermano a la habitación del príncipe
— ¿A quien más podrías temerle si no al salvaje de mi hermano, el que se la pasa todo el tiempo entre los guerreros, que al parecer le gustan demasiado
— ¡Dimitrie, te estás pasando, valoro a cada uno de los guerreros porque gracias a su valentía, la manada está protegida y a salvo, pero no me gustan los machos cómo estás insinuando, ahora sal de aquí, que nadie te ha permitido entrar!
Evelyn, se abrazó a sus pier