El principe, que apenas se había recuperado de heridas graves junto con su segundo hermano Dimitrie, no tenía más energía, no abría los ojos, solo se veía ir y venir a las sanadoras, ellas curaban sus heridas y aplicaban algunos remedios que eran secretos de la manada mientras se regeneraban por si mismos, lo mismo hacían con el Alfa Dimitrie, y el beta Sid
Debieron dejar trabajar a las sabias lobas, lo más importante era la salud de los Alfas reales, con el gran caos que había afuera y den