El llanto del lobezno Darío, despertó a los padres, el cachorro colgaba de las frazadas que le habían puesto con mucho cuidado para que no se cayera de la cama, pero no había logrado mucho al parecer, era demasiado inquieto
— ¿Pero que carajos? Darío, ¿Cómo llegaste a casi caerte? si no te sostienes con las garritas, te rompes la cabeza — El Alfa se apresuró a levantarlo, su hijo lloriqueaba, quizás su instinto le decía que le iba a doler si terminaba de caer
— Le haré un biberón, revísa