Alexander y Elizabeth, estaban desayunando, la bella mapache, le seguía tratando de explicar que solo quería volver a su manada para terminar su compromiso con el príncipe de los mapaches, y que después volvería con él
— No, me rehúso, o vas a ir allá, no voy a perderte de vista, te puede comer una bestia salvaje, te pueden secuestrar y obligarte a desposar a ese príncipe adorable, mi respuesta es no, Elizabeth
— Eres muy intransigente, ¿Sabías? yo quiero hacer las cosas bien
— Querid