Era verdad que el vampiro estaba muriéndose de celos, en su larga vida había tenido todas estas sensaciones juntas, furia contra el Alfa que había embarazado a su reina, celos de ver qué estaban compartiendo la noticia que venía un cachorrito en camino, el dolor de escuchar a Evelyn, decir que lo extrañaba
— Vampiro, no me vas a detener, deja de aferrarte a algo que no es tuyo, ahora tendremos a nuestro hijo, Drako, protege mi espalda, tomaré a mi luna para salir de aquí
— Yo te protejo