El vampiro se quedó observando a la hermosa mujer, mejor dicho a sus bellos ojos violetas, eran tan únicos, tan especiales, en su largo recorrido por el mundo no había visto otros igual, y eran suyos, pero debían ser completamente suyos y no lo eran, y era eso lo que lo tenía atribulado, dolido, desesperado, por que perderla no era una opción
— Trata de no decirme esas cosas, no soy un ángel, querida, estoy muy lejos de serlo, y la paciencia nunca ha sido lo mío, sé muy bien lo que pasa, esto