~POV de Angelo~
El tenue resplandor de las lámparas colgantes caía sobre la barra de caoba pulida de La Bella Vita, un local italiano de lujo escondido en el bullicioso corazón del centro de Manhattan. Era viernes por la noche, de esas en las que los trajes se aflojaban las corbatas y las carteras se abrían de par en par tras una semana de batallas en las salas de juntas.
Yo, Angelo Torellio, repartía bandejas de tiramisú y Chianti con la facilidad de alguien que llevaba esquivando codos y egos