Al día siguiente Sebastián preparó una pequeña valija y se despidió de su prometida con excusas de que debía visitar las fronteras del norte, pero le suplicó que igual permaneciera en el palacio, que él la dejaría bajo el cuidado de su hombre de confianza, que se sintiera como en su hogar
Ella asintió y los nervios se apoderaron de ella, nada mas de imaginarse a solas con ese atrevido caballero que la hacia temblar con solo hablarle, pero entre ir a su Palacio y aguantarse los maltratos e insul