Cuando Bosco llegó al club Nochecoloral, los demás ya estaban.
Carlos echó un vistazo a su traje y a la corbata. —No acabas de salir del trabajo ¿verdad?
—Sí.
—Tu esposa va a divorciarse de ti, ¿en quién te vas a gastar todo ese dinero ? ¿Quieres meterlo en tu ataúd cuando te mueres?
—No tiene nada que ver contigo.
Carlos se calló.
Y Bosco se sentó a su lado, y al otro lado, estaba Criz.
Levantó la copa hacia Criz, mientras el líquido de color ámbar se mecía en la luz oscura: —haz que Cecilia se