El mundo enmudeció con el sonido de una bofetada.
Cecilia parece ser muy dura, pero en realidad, no tenía fuerzas para nada ni podía provocarle el dolor, porque desde ayer hasta hoy no había comido.
Pero lo que hizo ella estaba enfadando a Bosco.
Bosco, que siempre se había sentido halagado y complacido, nadie se atrevía a lanzarle bofetada.
Entrecerró los ojos y enseguida levantó a Cecilia de la cama, fijando en ella: —cada vez eres más valiente.
Dijo en tono suave, pero estaba impregnado de ir