Los dos hombres se pusieron contra la puerta, Enrique dijo disgustado: —¿No puedes tener principios? Te comprometiste cuando lo dijo algo ella, qué peligrosos si está sola allí dentro.
Dijo Bosco: —Si no transmito, vas a decir delante de ella que no mimo a mi mujer, que no soy responsable, que no soy un marido cualificado y que vas a volver a presentarle a jóvenes talentos.
Dijo Enrique: —que seas mudo, a lo mejor te acepto antes.
En la habitación.
Cecilia, en cuclillas, ella sabía que Paula la