Cecilia se echó a reír: —Señorita Spencer, lea más libros y periódicos, piense menos en los hombres y duerma más, si pregunta cosas tan tontas se reirán de ti.
—¿Te conozco bien? ¿Tengo que contestar cuando me llamas? Lo que has hecho es un acoso, es ilegal, ¿no lo sabes? Debería ir a la policía para demandarte.
Se quedó sin habla Sabrina.
Al instante se sintió confundida por la antipatía de Cecilia, y solo reaccionó después de un largo rato: —En realidad eres hija de una familia rural, nada edu