Cecilia levantó la vista, y frente a ella había una joven de pelo negro, con un par de ojos grandes y redondos, y vestida con un traje de noche del mismo estilo encantador que su temperamento.
Le preguntó con ojos inquisitivos.
Ella asintió: —bueno, claro que sí.
Cecilia estaba a punto de seguir respondiendo al mensaje cuando oyó a la chica preguntar: —Acabo de verte venir con el señor Núñez, ¿eres su novia?
—No, antes era su empleada —señaló las palabras —MultiCiudad— en el escenario, —estoy aq