No sabía el tío de Criz que Bosco y Cecilia estaban divorciados, y cuando los vio venir juntos, dio por sentado que seguían casados.
Criz le corrigió: —tío, están divorciados.
—Olvídalo, tú quédate en el hospital, yo volveré. ¿Dónde está esa cartera rota? Bajaré y la tiraré a la basura por ti.
Criz apretó los labios: —No.
—¿Tan precioso? ¿Te la regaló una chica?
—Sí.
El tío estaba listo para marcharse, sorprendido, porque nunca había visto a su sobrino teniendo una novia —¿Ya tienes la novia? Bu