Después de llegar a casa, Cecilia aún podía sentir la mirada de Bosco clavada en ella, tan pesada y profunda.
Diana estaba comiendo patatas fritas mientras Cecilia entró, —¿por qué estás tan nerviosa? ¿Te persigue un fantasma ahí detrás?
Cecilia miró las bebidas sin abrir sobre la mesa, —¿Por qué no bebes?
—Te espero —Diana le sirvió a Cecilia una copa de vino—, no dijiste que no volverías, no puedo terminar todos estos platos y bebidas.
Cecilia tenía un poco de sed, cogió el vino y se bebió un