En cuanto Cecilia se levantó, Criz la siguió: —Yo te acompaño.
—No hace falta, gerente Núñez, usted tome con ellos.
El comentario anterior de Emilio sobre preguntar a Criz si tenía permiso para beber, obviamente, creía que ella tenía algo que ver con Criz. Es mejor evitar suspicacias.
Como era imposible aceptar a Criz, ella tenía que dejarlo claro, no podía negarse solo con palabras, sino que también debía evitar los malentendidos en sus actos: no podía hacerle que tuviera una ilusión de que si