Bosco miró el billete de diez dólares que Cecilia sostenía con dos dedos. —Cecilia Sánchez, ¿crees que soy un mensajero?
Cecilia se quedó callada unos segundos, —no, un mensajero que lo manda desde tan lejos puede ganar más, y esto no es un propina, realmente quiero invitarte a comer para dar mi agradecimiento.
Dijo con seriedad, cada palabra traía consigo verdaderas emociones, pero Bosco no quería que fuera así, porque cada vez que le respondía de una manera tan seria, estaba destinada a rechaz