Después de que Cecilia fuera arrastrada por Bosco, Criz y Héctor la siguieron.
Carlos se levantó, Criz y él eran amigos, y no estaba bien detenerle, pero podía detener a Héctor.
Así que dio un paso delante de Héctor, con sonrisa educada: —Señor Quintana, ¿vamos a charlar?
Héctor entrecerró los ojos, ladeó la cabeza y se rio: —¿de qué? ¿de Cristinita?
Carlos le miró, con una actitud notablemente más fría que hace un momento: —¿Cómo la has llamado?
—Cristinita. La familia Hidalgo y la familia Quin