Cuando Noa estaba a punto de besar los labios de Bosco, fue bloqueada por la mano del hombre.
Noa no continuó, además de ser detenida, su orgullo no le permitía seguir así descaradamente. Duró solo un instante el coraje causado por alcohol, la niebla bajo sus ojos se desvaneció, recuperando sus sentidos.
Mirando a Bosco, sonrió con autodesprecio: —Aunque no fuera yo, no te dejaría estar con ella.
Bosco la apartó y se levantó, yendo a la cocina a por una botella de agua helada para ella.
Noa temb