Bosco la miró en silencio, como si mirara a través de ella a otra chica con una sonrisa brillante, que siempre tenía la luz en el fondo de sus ojos, a diferencia de ahora, todo lo que mostró era una mirada plana y desesperada.
Ni siquiera cuando la perseguían los despiadados acreedores, no se encontraba en un estado semejante.
En aquel momento, ella vivía una vida miserable, pero llena de esperanza en el futuro, que tenía el odio y la alegría, el nerviosismo y el miedo.
Después de tres años...
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