Contestó Cecilia: —sí, lo sé.
Bosco soltó una risa, —¿no quieres deberme un favor, o no vas a seguir con esto?
Cecilia miró a Alejandro que la miraba con cara tensa, —no voy a seguir con esto.
Bosco se burló, —realmente no deberías tener un nombre como Cecilia.
—¿Qué?
—Deberías ser llamado Dios, que puede perdonar todos.
Cecilia se calló.
Colgó el teléfono y Cecilia miró a Alejandro, dijo en voz fría: —bueno, dame el móvil.
Alejandro sabía que era injusto él en este asunto, un poco culpable, le