“Yo tampoco te rechacé”. Charity parpadeó.
Ante eso, los ojos de Max se iluminaron.
Bajo la luz de la calle, sus delgados labios se curvaron en una sonrisa a pesar de sí mismo.
“Le prometí a Freya que vería a un psicólogo”. Charity miró la luz de la calle detrás de él. “Algunas enfermedades mentales necesitan ser tratadas”.
“Yo también lo creo”. Max podía sentir que su corazón comenzaba a acelerarse.
Si se tratara su enfermedad, ¿significaba que ya no rechazaría las relaciones románticas?