Cuando Mason llegó al lugar del secuestro, vio a la mujer acostada en la cama de madera con la cabeza vendada y conectada a un gotero. El rostro de ella estaba muy pálido, como si pudiera morir en cualquier momento.
La escena en la que conoció a Lea pasó por su mente. Ese día, ella llevaba un vestido rojo y parecía la hija preferida por los cielos.
"Lea, despierta. No puedes morir".
Mason corrió hacia la cabecera de la cama y agarró a Lea con fuerza, gritando: "Si te mueres, mataré a Liam. ¿