Tessa Foster
Miro fuera del ahumado cristal el movimiento fluido de la ciudad de Manhattan. Al final no me pude escapar de acompañarlo, estaba sin armas contra esa boca suya. Que era muy convincente para persuadir. Una vez comenzó a besar mis labios consiguió convencerme para hacer cualquier cosa.
¿Cómo ir con el sin objeción alguna a su oficina?
Mientras el automóvil mantiene una velocidad estándar para las transitadas calles de Madison Avenue, veo de reojo al hombre que se ha empeñado no s