Edgar se arrastraba intentando llegar a la puerta, pero Derek daba pasos cortos y lentos hasta él, observando sus últimos momentos.
—Todavía recuerdo cuando me enseñaste a abrir un conejo, ¿lo recuerdas Ed? –Preguntó Derek con sarcasmo. – El animal todavía estaba vivo cuando lo abriste en canal. –Derek le pegó una patada en el estómago para ponerlo boca arriba otra vez y se puso sobre él. –¿Quieres saber que sintió el conejo? ... ¡Bueno, no me importa si quieres o no, igual lo vas a saber!
—¡So