No muy lejos de allí, en una enorme mansión que había en las afueras de Nueva York propiedad de Sasha, todos estaban nerviosos esperando por Derek. Tanto los Vandrell, como los Hoffman y Víktor tenían un nudo en la garganta mientras esperaban noticias.
–Ava debes calmarte, todo saldrá bien. –Aconsejó Kilian viendo lo intranquila que estaba su hermana.
—No puedo Kilian, hasta que Derek no esté aquí con nosotros no podré estar tranquila. –Ava se limpió las lágrimas. —Después de todo lo que no has