—Blackstone es un hombre con suerte. —Juliet levantó su pulgar indicándole lo impresionante que se veía.
—Te ves hermosa. —halagó Antonio.
—Gracias. —Callie sonrió un poco tímida por los cumplidos. No se sentía cómoda con ellos, pero al parecer, hoy era el día en que sus conocidos los usarían.
Eran más de la seis de la tarde, por lo que, Blackstone industries lucía sumido en el silencio, justo como las tardes de los martes.
Agradecía un poco de que no hubiera tantos trabajadores, aunque sabía q