Después de algunas horas encerrada en su oficina, esperando interiormente poder ocultarse de Grant, tuvo que ponerse sus bragas de niña grande, salir y encarar la situación. Faltaba poco para la hora pactada, por lo que se dispuso a ir al encuentro de Grant, quien estaba atareado y en una vigorosa pelea por llamada.
Callie frunció el ceño al acercarse y escucharle desde el otro lado de la puerta.
—Al parecer, el señor Blackstone está muy ocupado. —comentó, dirigiéndose a la secretaria de él.
—