―Tenía tantas ganas de verte.
―Suéltame, ¿qué te pasa? Tú y yo no somos nada ―digo enfadada. Me hago a un lado bajo su atenta mirada dolida por mis palabras. Akira me ve como si hubiese perdido la cabeza.
―No somos nada porque tú no quieres.
―Dimitri ¡Ya! Bájate de esa nube, no quiero nada con nadie. Yo no soy para eso, búscate a alguien que quiera eso ―exclamo roja de la impotencia, al momento que digo esas palabras me arrepiento, por lo feas que se escucharon.
Dimitri me da mi espacio, avergo