Mundo de ficçãoIniciar sessãoMaurice estaba encantado con su nueva esposa. Ya había estado casado una vez, pero por primera vez se sentía realmente feliz.
Vestir a Abigail era casi tan divertido como desvestirla. Comprarle cosas, llevarla de la mano por la calle y robarle uno que otro beso en el camino.
Había improvisado un viaje de luna de miel en el mediterráneo, y ahora estaba en una isla para ellos solos. Bueno, no tan solos; lamentablemente, necesitaban al pers







