Punto de vista de Rainbow
La mañana del domingo amaneció suave y gris, con la lluvia tamborileando contra las ventanas de la cabaña. Damon y yo nos quedamos en la cama más tiempo del necesario, hablando perezosamente de todo y de nada.
—Deberíamos volver a la ciudad esta tarde —dijo, pasando los dedos por mi cabello—. Tengo reuniones temprano mañana y tú tienes clases.
—Lo sé. Pero no quiero que este fin de semana termine.
—No tiene por qué terminar. Esto no es una fantasía, Rainbow. Es la vida