El clima era frío, te calaba la piel, el viento era helado y el caminar se ponía difícil. A medida que luchaba por subir la calle empinada debido a la fuerza del viento, Layla, sostenía con fuerza entre sus brazos, un sobre, lo protegía como si fuera lo más valioso en esos momentos, incluso si llegaba casi congelada o sin energía debido a la fuerza que debía imponer al caminar, ese sobre debía de llegar a sus manos sin importar nada más.
~Horas antes~
—Iré a ducharme y a bajar a los niños. —al