—¡Mamá! —gritaron ambos niños al ver a su madre.
—¿Estás herida, mami? —preguntó con su voz quebrada la pequeña niña, se aferraba con fuerza a los brazos de su madre.
—No la aprietes con fuerza, debe de estar lastimada después de salvarnos. —el niño pequeño habló, su cara oculta en el pecho de su madre, sus ojos apretados aguantando las lágrimas.
—Mami está bien, mis pequeños
—habló ella, besó y abrazó con fuerza a sus hijos.
Layla aspiró con miedo sus cabellos, oliendo el rico olor a shamp