Los ojos de la mujer eran fuego, mirando de arriba a abajo a la castaña que tenía enfrente, le resultaba bastante familiar, juraba haber visto esa mirada fuerte alguna vez. Lucille mostró una perfecta y aperlada hilera de dientes, Layla escondió a su pequeño hijo detrás de ella, cual Leona defendiendo a su cria, su sangre la sentía hervir, jamás había levantado siquiera la voz a sus hijos y venía ella a empujarlo como si fuera un muñeco, Lucille dirigió su mirada hacia abajo, sus grandes ojos s