Leo Rossi hizo reunir a todos los empleados de las empresas Lennox, era obvio que sentía grande, creía un Dios sabía que tenía poder absoluto de las empresas y estaba por hacérselo saber a todos.
En la sala todos cuchicheaban y se preguntaban unos a otros porque les estaban ordenando reunirse, si la señorita Lennox no estaba por ningún lado.
—Me imagino que todos hablan porque me encuentro aquí de pie, ¿o me equivoco? —dijo Loe, tomando el micrófono para llamar la atención de todos los presente