Julia lo cacheteo nuevamente al ver que la burla de Leo era más grande, se reía sin ni siquiera parar, no le importó ver a la mujer que tenía al frente quien le entregó no sólo amor, sino también su cuerpo, alma y corazón.
—Así que de eso se trataba lo que me hiciste firmar, ¡Eres un bastardo! —dijo dejando resbalar lágrimas de dolor por sus mejillas.
—Yo no te hice firmar nada, tu me lo cediste, por qué era lo justo, ¿No?, O me vas a decir que no era justo. —Julia quería acabarlo, en verdad se