Victoria subió rápidamente a su habitación y se tiró a la cama y se echó a llorar, le dolía ver cómo por primera vez en su vida su papito no creía en sus palabras, cómo extrañaba los días en que era feliz, cuando su papito caminaba, o cuando su madre todavía vivía, que aunque no solía ser tan buena con ella, al menos disfrutaba cuando estaban los tres juntos.
Eran los momentos más hermosos que victoria atesoraba en su corazón y que ya nunca iban a volver, pues ahora sí tía la mujer que nunca la