Mundo ficciónIniciar sesiónMarissa detuvo el auto frente a una casa de dos plantas, con un hermoso jardín delantero y una fachada en piedra.
—Papá tiene buen gusto –dijo, mirando por la ventanilla. David, que iba a su lado en el asiento del pasajero, desabrochó su cinturón y salió del auto admirando la casa. Marissa hizo lo mismo y se ubicó a su lado mirando también—. ¿Las entregan amobladas, sabes? –David la miró de reojo.







