Era una noche muy agitada y eso no se debía al hecho de que en esos instantes se hubiera desatado una tormenta afuera… si no, por la tormenta de emociones que se vivía adentro de la mansión Vongola… ya que nadie se esperó que algo así pasara.
Lo que había comenzado como una mañana tranquila se convirtió en un tornado de caos.
El día era precioso, el cielo estaba despejado y el sol brillaba e igual había una brisa agradable. Todos se encontraban ese día en casa, incluso Akira estaba de visita.
P