La semana había estado ocupada. Había mucho trabajo y Luciano estaba extremadamente serio esa semana. Podría haber jurado que incluso había visto arrugas en su joven rostro. Tal vez el negocio estaba en problemas, pero a él no le gustaba hablar de eso y tampoco lo presioné. No le gustaba hablar abiertamente sobre asuntos personales, pero insistía en que le contara todo sobre mi vida. Estaba confundido por esto. No entendía si no confiaba en mí o qué razón tendría para no decirme que tenía prome