A última hora de la tarde me arreglé las uñas que estaban horribles. Mientras quitaba las manchas de esmalte de uñas, sonó mi teléfono. Era mi madre, o tal vez mi padre.
- Hija, soy yo, Candida.
"Hola, mamá…" me reí. - Se que eres tu...
- ¿Como esta?
- Bueno, mamá. ¿Y usted? Había pasado un tiempo desde que llamó.
- Tu padre y yo estamos bien. ¿Cuándo nos visitará?
- Tan pronto como pueda, lo prometo. Sigo trabajando en la empresa... Lejos de tomarme unas vacaciones por ahora. Pero no he perdid