[DANIEL]
Dejo a mamá con las palabras en la boca y me dirijo a la oficina de presidencia.
No quiero seguir recordando a esa mujer, mucho menos volver a discutir con mi madre por ella, y tampoco quiero que mis pensamientos se dirijan a Dana… a ella la sigo guardando en el cofre de oro que creé en mi memoria, especialmente para ella… solo para ella.
Mi cabeza está por estallar, y lo único que sé es que el día apenas comienza.
—Lara… —llamo por el intercomunicador, ya en la oficina.
—¿Señor White?