Capítulo 55. Atendiendo sus heridas.
Al llegar a la mansión, Frederick lo ayudó a bajar del auto y se encargó de estacionarlo dentro del garaje.
Trevor fue directo a su habitación, pero Brianna lo encontró en el pasillo.
—¡¿Qué sucedió?! —preguntó aterrada y corrió hacia él.
—Nada. Estoy bien.
—No lo estás —aseguró, llena de preocupación, y lo ayudó a caminar pasando uno de los brazos del hombre por sobre sus hombros.
Él andaba sosteniéndose el costado, se quejaba con cada paso que daba.
—¿Volvieron a atacarte los Levi?
—No.
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