Edward miró detenidamente a Rose. Ahora que la conocía en persona, podía ver lo diferente que era de Marie, y le sorprendía cómo ambas podían llegar a ser amigas.
--¿Seguro que no llamará la atención entrar así, descalza? -preguntó Edward al ver el aspecto de Rose, que tenía un poco de barro en sus jeans y el cabello algo despeinado, además de estar sin tacones.
--No te preocupes, cualquier cosa digo que soy una liberada o es la nueva moda traída de Australia -dijo Rose con una sonrisa.
--Te dañarás los pies, dame un momento Rose miró con atención a Edward cuando vio cómo se sentaba en el pasto y se quitaba los zapatos, luego las medias, para ofrecérselas.
--Están limpias, me las cambié cuando vine aquí -dijo Edward, bajando la mirada.
Rose no entendía qué quería demostrar.--No te entiendo -le preguntó.
Edward alzó la mirada y examinó de nuevo sus medias.--Tus tacones se dañaron, si vas descalza te lastimarás los pies, ya que el jardín está lleno de piedras y cosas filosas. Al meno