Fue entonces cuando mi móvil vibró. Lo cogí y abrí el mensaje de un número desconocido. Lo que vi casi me hizo caer hacia atrás: una foto de Dominic besando a Samira dentro del coche, sus labios pegados en un momento que parecía íntimo. El aire se escapó de mis pulmones. Y pensar que estaba dispuesta a creerle.
Levanté el móvil, mostrando la imagen, con las manos temblorosas y la voz quebrada.
— ¿Qué es esto, Dominic? Estuviste con Samira después de la ecografía… No puedo creer que seas tan cí