— Estoy segura de que no la quieres tanto. Si la quisieras, no te habrías acostado conmigo en vísperas de la boda.
— ¿Y qué si no la quiero? Estoy casado con ella y voy a tener mis hijos. Tú no vas a arruinar esto.
— ¡Lárgate de aquí! —vocifera, señalando la puerta.
— Me voy entonces, y nos vemos en 2 meses para la prueba de ADN. Y ni se te ocurra pensar que vas a escapar —salto y camino hacia la puerta, yéndome sin mirar atrás.
De camino a la empresa, recibo una llamada de Olivia. Todo mi c