Stella Blake
La clase fue larga. Mi cabeza estaba en otro lugar — en la cocina, en el momento en que me arrodillé, en la expresión de Dominic cuando me aparté. La sonrisa que insiste en aparecer en mi rostro cada vez que pienso en eso.
Dulce venganza.
Cuando el profesor finalmente terminó, guardé mi cuaderno en la mochila lentamente, sin prisas. El aula se fue vaciando. Esperé hasta que salió la última persona para no tener que enfrentarme a los pasillos llenos.
Pero no sirvió de nada.
Tan pron